“Autonomía Energética”, el último libro de Hermann Scheer
“La era de las energías renovables ha llegado”: desde los últimos años escuchamos sin cesar este tipo de afirmaciones, y a nuestros líderes se les llena la boca con las bondades de las energías renovables. Y sin embargo, el consumo de combustibles fósiles no deja de crecer. ¿Por qué esta paradoja?
Este constituye el hilo director del libro de Hermann Scheer “Autonomía Energética. La Situación económica, social y tecnológica de la energía renovable” (2005), recientemente publicado en castellano (Ed. Icaria, 2009), que realiza un diagnóstico de la actual resistencia a las renovables.
Un pensamiento unidimensional ante un problema multidimensional.
No podemos ver la cuestión energética bajo un único prisma (por ejemplo, únicamente del punto de vista del cambio climático) sin olvidar el resto de dimensiones. Scheer realiza una lista de las “7 crisis mundiales por la energía”, que no pueden desligarse unas de otras:
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1-El cambio climático y el aumento de catástrofes climáticas
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2-El agotamiento de las reservas de energía fósil y el aumento de la dependencia de más y más países de cada vez menos fuentes de producción (incl. el gas natural)
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3-La pobreza energética de los países en vías de desarrollo sin recursos fósiles propios (la mayoría) para los que el uso de combustibles fósiles resulta muy costoso, con negativas consecuencias sobre el entorno y la sociedad (devastador uso de la biomasa, éxodo rural, destrucción de estructuras sociales, conflictos internacionales…)
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4-La crisis nuclear: la división actual entre países que “tienen” y que “no tienen” armas nucleares es cada vez menos aceptada por los países que “no tienen”, originando diversas crisis internacionales
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5-La crisis del agua, que no puede desligarse de la cuestión energética: tres cuartos del consumo del agua de Alemania y cerca del 50% de EEUU proviene de la demanda de vapor de las centrales térmicas fósiles y nucleares. Además, es necesario considerar el daño causado por los petroleros, los fertilizantes agrícolas, etc.
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6-La agricultura intensiva base de la alimentación mundial se basa en el uso de fertilizantes y de energía de origen fósil: agotamiento de los suelos, industrialización de la agricultura, marginación de los países del Sur…
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7-La crisis de salud: cerca de un cuarto de la humanidad está afectada por las emisiones derivadas de la energía.
Las energías fósil y nuclear son responsables de estas crisis clave de la humanidad, mientras que las energías renovables son capaces de responder adecuadamente a cada una de ellas. Sin embargo, rara vez se plantea la cuestión de manera global, por ejemplo cuando se considera únicamente la reducción de emisiones de efecto invernadero para justificar el uso del gas natural o la priorización de la eficiencia de los sistemas de energía fósil frente a las renovables.
Este pensamiento unidimensional se encuentra en el negocio energético, en la política, la economía e incluso en la protección del medio ambiente y está impidiendo que las energías renovables se implanten de manera masiva.
Por otro lado, los derechos adquiridos de las energías fósiles fomentan el inmovilismo. Según Scheer, tratar de llegar a un consenso con el negocio energético no va a ayudar al progreso de las EERR – excepto para introducirlas en dosis homeopáticas en el sistema actual. Una “revolución de las energías renovables” (o mejor dicho, una “evolución activa”) pasará necesariamente por un conflicto con las estructuras del sistema energético establecido.
Frente a esta situación, Hermann Scheer propone el concepto de autonomía energética: no integrar simplemente las energías renovables en el sistema de suministro energético, sino fomentar una producción energética ampliamente dispersa e independiente, totalmente descentralizada y mediante inversiones autónomas y privadas.
Lara
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