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Autor Tema: ¿Eres de los que defienden el capitalismo ético, el capitalismo verde?  (Leído 944 veces)
Hector
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¿Eres de los que defienden el capitalismo ético, el capitalismo verde?
« en: Abril 30, 2007, 11:28:38 »
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Este artículo merece la pena muchísimo aunque sea largo. Y además se habla del manifiesto por el clima que suscribimos.
el link es este porque excede la longitud: http://www.otromadrid.org/articulo/3548/eres-defienden-capitalismo/

aun así cito algunos partes

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¿Eres de los que defienden el capitalismo ético, el capitalismo verde?



José Iglesias Fernández

(...)



Algo similar ocurre en los países europeos, dónde podemos comprobar diariamente la protesta de un sin fin de personas y colectivos que expresan su insatisfacción ante las dificultades que supone la sobre vivencia diaria en los países de este lado del mar. Hechos como la falta de vivienda social, de empleo estable, de contratos que no sean basura, de remuneraciones muy por debajo de los 800 euros, en contra de las empresas que se deslocalizan, del peligro del cambio climático, etc., son objeto de lamento, más que de crítica y rebelión contra el capitalismo. Otras demandas frecuentes se centran en pedir más carriles bici, más espacios deportivos, la ampliación del horario de transporte público, más guarderías, poder combinar el trabajo en la empresa con la vida familiar, etc. El contrapunto de todas estas lamentaciones es que buena parte de esta gente encima tiene como ídolos a personajes que ganan la friolera de 10 millones de euros anuales; léase Ronaldinho o Beckham en los deportes, Javier Sardá en la tele rosa, o The Police que agota 55.000 entradas en nueve horas de taquilla. Es decir, todos nosotros gastamos en hacer ricos a estos personajes, a la vez que padecemos tantas carencias como protestas manifestamos. Podríamos decir que nuestros lamentos se parecen al del que quiere y no puede. Dicho de otra manera, como buenos lumpen urbanitas, integrados en el modelo de consumo capitalista, reclamamos vivir como buenos burgueses, nivel de vida que el sistema no nos lo puede permitir, entre otras cosas porque la lógica de apropiación de la riqueza obliga a los capitalistas a no distribuir entre la población la abundancia que lamentamos no tener. Los ricos son muy ricos porque la riqueza que producimos los ciudadanos sólo la distribuyen entre ellos. Si queremos participar en la decisión, gestión y distribución de lo que se produce y consume, no queda otra alternativa que transformar el capitalismo.[4]


Por tanto, lo que queremos destacar es que toda esta gente que se queja no lo hace contra el sistema capitalista, sino de que el capitalismo no les concede la oportunidad de vivir de una forma similar a la de sus ídolos, o a las clases medias favorecidas. En las llamadas revueltas de la banlieu, las quejas que expresaban los participantes era que Francia no les da las mismas oportunidades que a los pobres blancos: no protestaban contra el capitalismo sino contra la discriminación de color que sufren por parte de la sociedad francesa, y el abandono por parte de la Administración. Dicho de otra manera, los que se quejan por falta de vivienda, si les diesen una, dejarían de lamentarse; los que se quejan por falta de empleo, si les diesen un trabajo, dejarían de protestar; los que tienen ya un empleo, cuando la empresa de al lado se deslocaliza tampoco se solidarizan con sus compañeros porque, como no existe una conciencia de clase, el problema lo tienen solamente los deslocalizados; los que se quejan del cambio climático, si los responsables, en este caso los seres humanos, tomasen las medidas convenientes, quedarían satisfechos; cuando los sindicalistas negocian un convenio, si hay acuerdo, todos felices. Y así en y con todo. Nos olvidamos, o no queremos enfrentarnos, a que la motivación del capitalismo no es satisfacer las necesidades materiales que tenemos los mortales, sino el apropiarse individualmente como empresarios del máximo de riqueza que se produce socialmente. Para ello esquilma los recursos naturales, envenena el planeta, aliena y explota a las poblaciones que acabamos aceptando que somos los responsables de tantas calamidades y masacres que origina el funcionamiento del sistema. Esta es una ley del sistema que venimos repitiendo constantemente en nuestras columnas. Quién no entienda esto, será difícil esperar que vaya más allá del muro de las lamentaciones.

Capitalismo ético


Además, últimamente han aparecido una serie de voces interesadas en destacar la inclinación del sistema hacia un capitalismo de rostro humano. Se apoyan en donaciones de fundaciones como la de Bill Gates o la familia del banquero Botín,[5] los actos compasivos de personajes como Angelina Jolie y Madonna adoptando niños como quién compra zapatos, que se gastan en un bolso lo que las gentes de esos países gastan en 4 años,[6] o en inversiones de una parte de los fondos sociales de las cajas de ahorro, mediante formas de banca ética, micro créditos, y experiencias de economía social, para afirmar que estamos ante una nueva etapa del sistema: la del capitalismo ético. Como aquí no tenemos espacio para responder a esta mentira, digamos solamente que lo ético no consiste en hacer limosna con lo que previamente se han apropiado los ricos, sino en construir una sociedad de iguales, en la cuál todos vivimos de todos (comunidad de bienes), y sin que nadie de nada (limosna).a nadie

Un informe, un manifiesto, un comunicado, y una reivindicación solicitando que el capitalismo se vuelva humano

(...)
El Manifiesto por el clima

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He observado que esta no es la versión final que se aprobó por las organizaciones convocantes pero no difiere mucho. La version final es peor si cabe y está colgada en la web.

En este documento, “las organizaciones aquí representadas pedimos al Gobierno central (especialmente a aquellos ministerios cuyas políticas tienen más incidencia en emisiones como Industria, Fomento, Economía y Hacienda), al Gobierno Vasco, a los Ayuntamientos, a los partidos políticos y a las empresas (sobre todo a las grandes compañías energéticas) que den a la lucha contra el cambio climático la prioridad que se merece. Algunas medidas que consideramos urgente abordar son:

§Establecer una Estrategia de Cambio Climático coherente, a nivel central y autonómico, que incluya objetivos sectoriales cuantificados, calendario y presupuesto.


§Adoptar objetivos de reducción de emisiones de CO2 con los que contribuir a una reducción de las emisiones en la UE del 30% en 2020 y del 80% en 2050.


§Apoyar con firmeza todas las energías renovables con el fin de favorecer su desarrollo, y garantizar que en 2010 proceda de fuentes renovables el 12% de toda la energía, y en 2020 alcance al menos el 30%.


§Fomentar medidas de eficiencia energética en todos los sectores para reducir el consumo total de energía en un 20% para el año 2020.


§No autorizar la construcción de nuevas refinerías de petróleo ni centrales térmicas. Plan de cierre progresivo de las centrales nucleares: la nuclear no es la solución al cambio climático.


§Reforma fiscal que grave a las energías sucias, en todos los sectores.


§Revisión de la Planificación territorial y sectorial, especialmente de los Planes de transporte (primando y mejorando el transporte público y no motorizado y frenando las nuevas infraestructuras de transporte por carretera y el TAV) y de energía.


§Más y mejores ayudas para mitigar y prevenir los efectos del cambio climático en los países empobrecidos.


§Campañas de sensibilización ciudadana y educación ambiental para que cada uno contribuya en su ámbito de acción a la reducción de emisiones.


Y continúan invitando a que las personas apoyemos la reclamación a “los poderes públicos que no titubeen sobre las acciones necesarias para reducir el cambio climático, [que] tomen medidas efectivas para frenar la emisión de gases de efecto invernadero y paliar este grave amenaza. Esto requiere una profunda transformación del modelo energético y del modelo económico y social.

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Esta última frase no es así en el manifiesto final. Concretamente la frase final quedó "...una profunda transformación del modelo energético."
Se discutió si pondríamos "modelo energético" o "modelo económico" pero Greenpeace y algunas organizaciones ecologistas importantes más que no me acuerdo así que no los voy a citar, bloquearon la segunda propuesta y no dieron su brazo a torcer (aunque siempre queda muy bien decir que "en el fondo significan lo mismo")... JV, Ecologistas en Acción y Quien debe a Quien éramos algunos de los que defendíamos la primera opción.

 

Reconocido que “la responsabilidad principal del cambio político es de las instituciones políticas y los poderes económicos”, acaban exhortando a la ciudadanía a que participe en “la lucha contra el cambio climático [pues] es tarea de tod@s. La ciudadanía podemos cumplir nuestra parte: utilizando el transporte público en lugar del coche, ahorrando energía en nuestros hogares y lugares de trabajo, ejerciendo un consumo responsable y, sobre todo, exigiendo a las empresas y a las administraciones que afronten sus responsabilidades, promoviendo las acciones legislativas y reglamentarias pertinentes para conseguir entre todos este objetivo”.[8]
(...)
Otra reivindicación


La otra reivindicación light la protagoniza como siempre la gente del Greenpeace. Esta organización ecologista “destruyó hoy con una pequeña apisonadora cerca de 10.000 bombillas de alto consumo frente a la Puerta de Brandeburgo de Berlín para solicitar que la Unión Europea establezca una nueva normativa para los productos energéticos y prohíba las bombillas incandescentes […] Solicitó a los ministros europeos reunidos en Berlín "prohibiciones nacionales inmediatas" de estos productos y pidió a la UE que fije mayores medidas de ahorro energético para 2010”.[10]

Llega el capitalismo verde


Lo curioso, últimamente, es que llega el capitalismo verde. Llega traído por los gobiernos, algunas fundaciones y oenegés, y los medios de comunicación. Alguien paga, claro está, toda esta propaganda invitándonos a asumir que la solución está prioritariamente en nuestra actitud a aceptar la implementación de las medidas que nos proponen. Dos ejemplo recientes de esta campaña desde estas instituciones:


Uno. Los gobiernos de turno recogen las reclamaciones de estas oenegés y nos las devuelven a los ciudadanos exhortándonos a que seamos respetuosos con el medio ambiente. Por ejemplo, la Xunta de Galicia financia un anuncio en un periódico diciéndonos que “cada vez que reciclamos, apagamos as luces que non usamos, ou imos camiñando no canto de coller o coche, estamos axudando a evitar a emisión de CO2, responsable do quentamento da Terra. Si nos cambiamos, o clima tamén”.[11] ¡Manda carallo cos que mandan!


Dos. En el mismo diario, que dedica un suplemento a recordarnos que debemos unirnos “todos contra el CO2, para ayudar al planeta en el día a día”, una fundación paga un anuncio de una plana entera para recordarnos “que podemos hacer los ciudadanos para salvar nuestra biodiversidad”. Todas las recomendaciones, en forma de decálogo, están dirigidas a nosotros como si fuésemos los únicos responsables:

1. Utiliza el transporte público, la bicicleta, camina, o comparte coche al menos 1 día a la semana.

2. Compra preferiblemente alimentos procedentes de la agricultura ecológica, etc.

3. No compres pescado que no supere la talla recomendada.

4. Instala al menos 1 lámpara de bajo consumo en tu casa.

5. Apaga las luces de las habitaciones que no uses.

6. Baja el termostato de la calefacción.

7. No utilices herbicidas ni pesticidas en tus cultivos, jardín o plantas.

8. No votes a aquellos que no está de acuerdo con estos principios

9. Divulga estos principios para conservar la biodiversidad.

10. No malgastes, reduce tu consumo, reutiliza y recicla todo lo que puedas.[12]

¿Intereses del sistema, unos, y politiquería de la subvención, otros? Pienso que si. No olvidemos que desde estos mismos cuarteles, gobiernos, instituciones oficiales y oenegés, ya nos han vendido previamente (o continúan pregonando) aquello de la revolución verde. De todo un poco. Cierta autora no se corta un pelo al defender el capitalismo verde, lo que además hay que decir que desvela la verdadera naturaleza de la política de beneficios de las empresas. Dice: “aunque pueda sonar extraña la combinación de estos dos conceptos, “capitalismo” y “verde”, se trata de una nueva frontera cada vez más cercana. El capitalismo verde está compuesto por empresas, técnicos, estudiosos e investigadores que elaboran y producen minimizando el consumo de energía fósil, de agua y de otros recursos naturales. En esta línea, el número de compañías que invierten en la investigación de alternativas que no dañen el medio ambiente sin perjudicar a las cuentas públicas, es cada vez mayor. Son las empresas que saben que el capitalismo verde tiene futuro, las que liderarán el camino hacia una nueva cultura empresarial y las que aprovecharán las también nuevas oportunidades de mercado que vayan surgiendo. Podemos estar seguros de que las inversiones medioambientales se multiplicarán, tanto por parte de multinacionales como de empresas medianas y pequeñas”.[13]
(...)

Pero la crítica más acertada a esta clase de capitalismo (o revolución) la leemos en un artículo que dice: “las mismas empresas que durante décadas contaminaron impunemente, ahora serán las encargadas de “limpiar”. No es que nadie las haya obligado -lo cual sería de total justicia- ni que se lo reclame su conciencia. Simplemente es que se trata de un negocio que está ahí y debe aprovecharse. Ya están apareciendo, junto al pececito fluorescente, nuevas enzimas y bacterias capaces de “comerse” la basura tóxica acumulada. De esta manera el capital, ahora disfrazado de “verde”, se muestra trabajando para el bien de la humanidad y no para un puñado de privilegiados. Un ejemplo lo tenemos en la propaganda de las semillas transgénicas, que nos dice que con esta nueva tecnología dejarán de utilizarse los agrotóxicos que envenenan a millones de personas en todo el mundo. Claro que no se menciona que las empresas que producen esas semillas son las mismas que elaboraban -y siguen elaborando- aquellos venenos”.[14] Y la frase más lapidaria la aporta un autor muy de moda actualmente: “no nos engañemos, para los poderosos, no es el medio ambiente lo que se trata de preservar, sino, ante todo, el desarrollo. Es allí donde se encuentra la trampa”.[15]


En conclusión, el capitalismo ya se esta beneficiando de la presencia y la amenaza del cambio climático; es decir, primero lo genera y después se aprovecha para aumentar sus beneficios; es decir, “al añadirle un adjetivo al concepto de [capitalismo] no se pone en cuestión realmente la acumulación capitalista”.[16] ¡Visca, gora, viva el capitalismo con rostro humano, ético y verde!

Resumen


Como podemos leer, en ninguno de los documentos ni de los anuncios se hace alguna referencia a la responsabilidad del sistema, ni una palabra de condena al sistema capitalista. Da la sensación de que hay unos capitalistas especuladores que si los gobiernos los ataran en corto se solucionaban todos los problemas ecológicos y de vivienda mencionados. Es decir, reclaman que los gobiernos, gestores políticos del capital, implanten medidas como si Bushfuese un político independiente de las empresas que contaminan, o las multinacionales no estuviesen detrás aportando los fondos que los políticos gastan en sus campañas. Como si el poder político fuese neutral e independiente del poder económico y viceversa. Proponer medidas de actuación al sistema no deja de ser una opción política, como otras tantas que hay que respetar, pero que personalmente no comparto: de hecho muchas de las propuestas han sido integradas paulatinamente por el sistema convirtiéndolas en suculentas áreas de beneficios. Alguien ha dicho que el sistema se reproduce y fortalece sobre los temas conflictivos, y no sobre el antagonismo. En los documentos comentados casi todo es materia de conflicto y no de antagonismo.


En cuanto a los que anuncian la llegada del capitalismo ético y del capitalismo verde, como antes algunos habían convertido al capitalismo en globalización y otros en otro mundo es posible, cualquier día nos propondrán que saquemos los santos a la calle en rogativa para que se solucione el cambio climático y el resto de los problemas sociales mencionados. No les puede caber en la cabeza que, de un sistema tan ético y fructífero, pueda emanar tanto desastre ambiental e humano. Así que, al final, la solución igual podría estar en manos de los curas. ¡Al tiempo!

José Iglesias Fernández

Barcelona, abril del 2007

 

Bibliografía

Iglesias, Enildo. Capitalismo verde. Convenio Siete sobre siete – Rel-UITA. 2 diciembre del 2003.

Iglesias Fernández, José. ¿Hay alternativas al capitalismo? La Renta Básica de los iguales. Baladre. Xátiva 2006.

Latouche, Serge. Sobrevivir el desarrollo. Icaria. Barcelona 2007.
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EduardMotos
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Re: ¿Eres de los que defienden el capitalismo ético, el capitalismo verde?
« Respuesta #1 en: Mayo 02, 2008, 09:27:52 »
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Este texto me recuerda otro:

El dinero es el mayor determinante de la influencia y del éxito político. El dinero determina qué candidatos estarán en condiciones de impulsar campañas efectivas e influencia cuales candidatos ganarán los puestos electivos. El dinero también determina los parámetros del debate público: qué cuestiones se pondrán sobre el tapete, en qué marco aparecerán, y cómo se diseñará la legislación. El dinero permite que ricos y poderosos grupos de interés influencien las elecciones y dominen el proceso legislativo.
Marty Jezer, "Money in Elections" artículo del Washington Times 2005.

Buscar "plutocracia" en la wikipedia y es ver para creer.
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dragon1977
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Re: ¿Eres de los que defienden el capitalismo ético, el capitalismo verde?
« Respuesta #2 en: Julio 11, 2008, 11:03:44 »
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El que ha escrito el articulo tambien es uno de los principales impulsores de la RB  http://www.rentabasica.net/
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carlos8447
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Re: ¿Eres de los que defienden el capitalismo ético, el capitalismo verde?
« Respuesta #3 en: Noviembre 01, 2008, 08:18:15 »
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COMO PACIFISTA ESTOY EN CONTRA DEL CAPITALISMO COMO ES COHERENTE
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