Un artículo muy interesante sobre el concepto "antitaurino", echadle un ojo.
El Antitaurino tiene que trabajar para dejar de serloJuly 24th, 2007
Este blog nace con la única intención de exponer una serie de pensamientos y argumentos alrededor del célebre término “Antitaurino“, que tanto daño ha hecho y sigue haciendo cuando se trata de luchar por los derechos de los toros y otros animales usados en rituales anacrónicos de la Ejjjpaña profunda y no tan profunda.
Trataré de explicar aquí porqué los animalistas (aquellos que luchan por los animales) deberían dejar de usar este término y toda la parafernalia radical que lo engloba, para ser más efectivos y pragmáticos en sus discursos.
La importancia de este hecho es intencionada y no tiene nada de futil pues se trata de la imagen que damos a las personas que nos ven desde fuera y que quizás forman parte de este grupo sin saberlo. Y es este, el eje central de las futuras políticas contra la tauromaquia.
Se trata de algo serio que debería ser considerado por toda asociación animalista, proteccionista, liberacionista y en fin, todos los istas que existan que esten relacionados con la lucha por los derechos de los animales.
“AntiTaurino” significa etiquetarse
En los términos “Antitaurino” y “Antitauromaquia” hay sentimientos, cólera, ira, extremos, dolor y otras emociones que sirven al fin y al cabo para identificarse con un pensamiento, el de estar en contra de los rituales taurinos.
Por contra, eso brinda a los defensores de la tauromaquia ( y sobretodo a los medios de comunicación) una facilidad de etiquetaje que utilizan inteligentemente para desprestigiar la imagen ya dañada por los años de los que se oponen a las corridas de toros.
Etiquetarnos es la única arma que tienen para separarnos del resto de personas, de la sociedad en general (de la que ellos ya no son representativos). Con ello nos acusan, nos señalan, nos articulizan, escriben sobre nosotros, nos manipulan (les manipulan), nos censuran, nos llevan de aquí para allá… en definitiva, con una sola palabra nos separan del resto.
Los antitaurinos dijeron… los antitaurinos gritaron… los antitaurinos se manifestaron, los antis lanzaron objetos, los antis hicieron lo otro…
El antitaurino ha de trabajar para dejar de serlo, para ser una persona más. Para que al dirijirse a él, un periodista tenga que escribir “los defensores de los animales“, “los ciudadanos allí congregados“, “el grupo de personas espontaneas“, “los que luchan por los derechos de los animales“.
Sólo cuando nos difuminemos, cuando no seamos los de siempre, seremos la sociedad. Y sólo entonces la prensa hablará de “personas” y no de “antis”.
“AntiTaurino” significa autoexcluirse
Alguien me dijo, que el gran éxito de la manifestación de Barcelona 2007 (junio) contra las corridas de toros fue que por una vez, en el lado “antitaurino”, se representaba una porción de la sociedad que hasta ahora parecía escondida, personas “normales”, no asociadas a movimientos excluyentes que protestaban contra algo con lo que no estaban de acuerdo. Es decir, no eran “los mismos de siempre”.
Justo esa manifestación atrajo a más de 4000 personas (el mayor número de personas en la historia de Catalunya en una manifestación de estas características).
El cartel de la manifestación se titulaba intencionadamente: “MANIFESTACIÓN CONTRA LA TORTURA“. Para con ello, definir contra lo que nos ibamos a manifestar: contra la tortura.
Ser “Antitaurino” es autoexcluirse de esa basta mayoría que piensa que las corridas de toros son atrocidades (potencialmente, toda persona que no esté a favor de las corridas es contrario a la tortura animal y por ello, aceptaría los argumentos animalistas antes que los taurinos).
Ser “Antitaurino” no es estar dentro de la sociedad, es estar fuera. Y los medios de comunicación se encargan de que así sea, de continuar la minuciosa labor de ignorar completamente el “movimiento antitaurino” (porque es fácil identificarlos).
“AntiTaurino” significa posicionarse
Cuando alguien se siente orgulloso de su postura -y sobretodo cuando es una postura seguida por un grupo reducido de personas- se reafirma en su ideología, se posiciona para que los demás sepan quién es.
Posicionarse con las antiguas ideas de antitaurinismo (ancladas en el pasado) es posicionarse con la estética y pensamiento de las antiguas asociaciones, colectivos o personas que luchaban una década o dos atrás en un contexto distinto al actual contra la lacra taurina.
A día de hoy (2007), dichas ideas se engloban en posiciones que la mayoría de la sociedad asocia a “lo radical” que a veces sólo sirve para desfogarse: “¡Si soy Antitaurino!”
Las corridas de toros sólo pueden terminar cuando la sociedad deje de consumirlas o cuando haya una oposición firme a estas pero nunca porque un grupo reducido de personas que se autodenominan de algún modo sigan autoexcluyéndose de la basta mayoría.
Ser antitaurino es posicionarse a un lado, y si queremos lo mejor para los toros, no se puede estar a un lado, hemos de estar con la mayoría (en la que ya estamos pero que malutilizamos).
“AntiTaurino” es erróneo (el enemigo no es el taurino sino la pasividad)
A veces pienso que el término “antitaurino” fue acuñado por un “taurino” para desviar el debate de lo que realmente importa.
A mi, lo que me importa no es si es arte o no lo es, si es cultura o deja de serlo. Lo realmente importante en el debate es el sufrimiento de los animales y este debate se ha de llevar a los medios, a la política y a la sociedad en general.
Por contra, el antitaurino sigue empeñado en luchar contra el taurino. El Anti–Taurino tiene como objetivo final, en su misma palabra, al taurino (que tendría que ser el gran olvidado).
El taurino debería pasar a la historia.
Yo no estoy en contra de esas personas que disfrutan con el dolor ajeno, yo estoy a favor de la abolición de las corridas de toros que es muy distinto, y aquí, el taurino ni pincha ni corta.
El término remite a una guerra sin fin, cuando en realidad, el campo de batalla está en la concienciación para despertar a las personas de la pasividad. Despertar y no luchar.
Si hubo lucha alguna vez, nunca estubo ni estará delante de la plaza de toros sino en las escuelas y el Parlamento.
Lo peor de todo: ¡Aceptarlo!
Ante todo, lo peor ha sido seguir tantos años con esta denominación sin siquiera cuestionarla.
Aceptar el radicalismo, el anti, el taurino, la lucha, la impotencia… todo va unido. Y aceptarlo es perder el tiempo de los animales, perder a gente que podría colaborar, perder al periodista que ve una intolerancia intrínseca.
Al otro lado, esperan posicionamientos como: Vergüenza, Oposición a la tortura, subvenciones injustificables, minoría taurina, mayoría a favor de la vida y los animales, stop tortura, respeto y libertad de expresión, diálogo…
La terminología es muy importante, es el pilar de lo que hacemos (no de lo que somos)
Cuando la gente olvide y desuse esta palabra, seguramente ni Cataluña, ni Asturias ni Galicia tendrán plazas de toros en activo.
Yo ya la he añadido a la lista de palabras prohibidas. Porque nunca debería haber existido.
Eric Gallego
Asociación Animalista Libera
www.liberaong.org