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Tema: El saber en el punto de mira... (primera parte) (Leído 616 veces)
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EduardMotos
Tomate

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Eduard
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El saber en el punto de mira…
¿Cómo será el saber dentro de veinticinco años?
Antes de profundizar con qué métodos vamos a reconocer la realidad en los próximos veinticinco años, deberíamos saber quiénes vamos a ser y dónde estaremos en el 2033. Para conocer qué futuro nos espera, sería preciso analizar detalladamente todo lo escrito sobre el destino del ser humano hasta hoy. Así sabríamos si los conflictos de la actualidad pueden transformar o no la cosmovisión que heredamos. Es fundamental reconocer si los cambios actuales pueden determinar, o no, nuestro estilo de vida y los métodos que hoy confiamos para conocer nuestro mundo. Empiezo, pues, haciendo una breve introducción histórica sobre cómo se ha gestionado el saber hasta hoy.
1. Profetas y filósofos protegen las leyes naturales.
El ser humano se ha visto obligado a conocer su entorno para lograr su supervivencia desde su primer día de existencia. Saber qué puede comer y qué no mediante sus experimentos rutinarios, investigar sobre cómo puede dominar el fuego combinando ciertos elementos, perfeccionar sus armas para agilizar la caza, mejorar su comunicación para compartir el saber… Siempre se ha sentido incentivado para conseguir una vida más fácil y cómoda en su entorno.
Pero no todo parecía alcanzable para el ser humano. Había ciertas cosas que no podía dominar como la lluvia, la fecundidad, la muerte o las enfermedades. Todo lo inexplicable se argumentaba por prejuicios o por la voluntad de seres supremos que dominaban las “leyes de la naturaleza”. Hace miles de años los leprosos eran expulsados de las comunidades ya que la enfermedad era considerada como un castigo de Dios, hasta que Jesús hizo lo contrario creando una nueva comunidad con sus seguidores.
Según el Antiguo Testamento, en el libro de la Sabiduría, quedó escrito que el sentido de la vida es conocer la obra de Dios y llevar a cabo su culto. Su fin sería amar a Dios, mediante la contemplación de la naturaleza, por encima de todas las cosas, y amar al prójimo como a uno mismo. Advierte que quien cumple con todo esto es definido como un hombre justo, hijo, amigo y amante de la divinidad, mientras que quien se aparta de la doctrina es pecador y se encamina a la perdición. El justo, por el contrario, es incorruptible e inmortal. Parece ser que el Antiguo Testamento, ya preveía que el egoísmo humano y la violación de las leyes de la naturaleza condenarían a la humanidad a su perdición.
Algunas reflexiones de filósofos griegos, ya rebelaron la importancia de conseguir un equilibrio natural y al mismo tiempo moral. Hace más de 2.500 años, el filósofo Heráclito dijo:“Dios es día y noche, invierno y verano, guerra y paz, hambre y saciedad.” En sus escritos, emplea la palabra Dios como algo divino que abarca todo el mundo y que se muestra en el equilibrio de una naturaleza llena de contradicciones y en constante cambio. Un juego de contrastes que, según él, es básico para la existencia del mundo. En lugar de la palabra Dios, Heráclito emplea a menudo “logos” que significa razón. El filósofo dice que tiene que haber una especie de razón universal que dirige todo lo que sucede en la naturaleza. Algo común para todos por lo cual todos tienen que guiarse. Y, sin embargo, sostenía que la mayoría vive según su propia razón. Aseguró que la virtud consiste en la subordinación del individuo a las leyes de una armonía razonable y universal. Con estas ideas, Heráclito hubiera sido un gran amigo del científico inglés James Lovelock, que postuló, a principios de la década de 1970, su teoría de Gaia, una visión de la Tierra como un sistema autorregulado para mantener siempre las condiciones de vida adecuadas para el conjunto de organismos que la habitan. También advirtió que si no se le respetan dichas condiciones, la Tierra se transforma en una amenaza.
Hay más filósofos clásicos que encuentran la conciencia en el valor del equilibrio. En las observaciones de Anaximandro (610adC-546adC), fundador de la cartografía e introductor del reloj de sol en Grecia, se sostenía que todas las cosas con el tiempo vuelven al elemento que las originó. ¿No parece una manera muy simple y elegante de encontrarnos en un mundo que se recicla constantemente para mantener la armonía con su entorno? ¿Será el pensamiento lineal el que nos conduce al abismo por salirse del ciclo vital?
Esta idea de que Dios combinó objetos naturales para obtener sistemas estables se repite tanto en las conclusiones de “la armonía de las esferas” de la astronomía pitagórica, como en los textos de Newton sobre “el sistema solar”, llegando a la misma conclusión: todos los sistemas funcionales del mundo natural testimonian la sabiduría creadora de Dios.
2. Los científicos descubren el Jardín del Edén.
En 1700 se produjo un cambio radical sobre la cosmovisión del mundo. Se revelaron las leyes que rigen la naturaleza y los científicos se vieron como los continuadores de la obra de Dios e, incluso, como intérpretes de su mente. Según los modernos, todos los fenómenos naturales eran efectos naturales de determinadas causas mecánicas, por lo que dejaron de interpretarse como castigos de Dios, “presagios” y mucho menos como advertencias apocalípticas. Newton, Descartes y Leibniz no se ponían de acuerdo de si Dios seguía interviniendo o no en las mecánicas de la naturaleza.
Se dice hoy que, con el cambio a la modernidad, el hombre pasó a ser el centro del universo cuando antes lo era Dios. Aunque para la mayoría no resultó un gran cambio, ya que siguieron siendo esclavos de los mismos dueños, sin tener una educación que les hiciese libres. Por falta de conocimientos y medidas legales para defenderse, continuaron explotados sin ninguna otra opción para subsistir.
Una vez llegaron las máquinas al campo, muchos fueron empujados a mudarse a las ciudades. Sus vidas no cambiaron, incluso se encontraron con peores condiciones de vida y de trabajo. En ciudades mugrientas nacían ciudadanos autómatas con el fin de que encajasen entre las máquinas de las fábricas ensordecedoras y altamente contaminantes. Todo para producir más y más con el fin de enriquecer al poder y hacer crecer el orgullo de las naciones más preocupadas por la hegemonía de su poder que por la seguridad de sus ciudadanos. Los niños eran los que más mutilaciones sufrían en algunas máquinas, ya que por tener las manos pequeñas cabían en todos los sitios, en teoría.
Los países colonialistas utilizaron la religión como tapadera de su afán de lucro, y los imperialistas abusaron de los nacionalismos con la misma intención.
“Las razones de Estado” tomaron cada vez más fuerza e ímpetu. Un concepto de Nicolás Maquiavelo (1469-1527), que significa legitimar una solución desmesurada cuando existen otros métodos para solucionar los conflictos. La hegemonía del mundo se medía por el tamaño de las bombas. La modernidad se hundió endeudada y destruida, unas naciones mucho más que otras, después de jugar a ver quien la tenía más grande durante las Guerras Mundiales.
El proyecto modernista fracasó en su intento de renovación radical y, a mediados del siglo XX, las potencias tuvieron que reunirse para evitar más masacres inútiles como las Guerras Mundiales. Las bombas nucleares llegaron a intimidar a todas las naciones e incluso las dos superpotencias mundiales llegaron al extremo de evitar entrar en guerra para no destruir todo el planeta. En el fondo luchaban por un sistema económico hegemónico para todo el planeta, el capitalista o el comunista.
En 1945 se fundó la Organización de Naciones Unidas, con el objetivo de concentrar a los representantes de los estados en una misma sala para cooperar en asuntos como el Derecho internacional, la paz, la seguridad internacional, el desarrollo económico y social y los asuntos humanitarios. Así como los derechos humanos.
Para tranquilizar a la humanidad, en 1948 se firmó la Declaración Universal de Derechos Humanos y en 1959 se firmó el primer acuerdo internacional con el objetivo de proteger un bien natural, el Tratado Antártico.
Los años van pasando y ya estamos en el 2008. Nos encontramos en el 60º aniversario de la DUDH y a un año para el 50º del Tratado Antártico. Y no se hace suficiente en ninguno de los dos pactos mundiales. El primero porque, entre otros muchos motivos que aún existen, a día de hoy aún hay un campo de concentración llamado Guantánamo. Y el segundo tratado es insuficiente porqué el Antártico, precisamente, se está derritiendo por la insostenibilidad del planeta.
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EduardMotos
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Eduard
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3. Se anuncia la caída de Babilonia.
Nunca las guerras fueron por motivos religiosos, aunque algunos se empeñen en afirmar todo lo contrario. Los que promueven la marginación entre comunidades lo hacen para evitar la interacción entre ellas y que esto resulte un cambio de vida que pueda afectar al poder imperante que ha logrado mantener el control de un sistema. La interacción no es integración. Interactuar implica conocer otras ideas y otros saberes sobre las cosas, con lo cual, la deliberación entre puntos de vista morales distintos puede cambiar el estilo de vida convencional y alterar el sistema imperante que intenta dominar el poder establecido.
Las famosas cruzadas de los siglos XI, XII y XIII y la colonización de América no tienen muchas diferencias. A parte del uso de la cruz roja en ambas campañas, tanto en los escudos como en las velas, ocultaban los intereses expansionistas comerciales de la nobleza feudal y de los Reyes Católicos. Los primeros querían hacerse con el comercio de Asia y los segundos por lo mismo pero por un camino donde no tuvieran que pagar unos impuestos que habían subido durante el paso por Oriente Medio.
El panorama tampoco ha cambiado con la llegada del siglo XXI y las razones de estado se siguen justificando buscando enemigos poco peligrosos. Las llamadas guerras preventivas siguen siendo promovidas por estrategias comerciales encubiertas con mentiras como la existencia de terroristas o de armas de destrucción masiva. Las justificaciones de EEUU fueron tan poco creíbles que millones de ciudadanos de todo el mundo se manifestaron en contra de una guerra en Afganistán y en Irak, con el fin de encontrar otras soluciones a los conflictos internacionales, para evitar los horrores de una guerra: víctimas civiles, presos...
Los gobiernos internacionales no boicotearon la voluntad del gobierno de EEUU. Cayeron en el mismo error de no frenar a Hitler antes de tiempo. Las guerras a favor del capitalismo nunca han terminado bien. Ahora el terrorismo radical de oriente tiene más seguidores para vengarse de occidente. EEUU, después de estas últimas dos guerras, extrae un bien tan preciado como el petróleo para remontar sus economías en detrimento de otras comunidades como la autóctona.
Una vez sabido que el líder terrorista no se encontraba en Afganistán ni que tampoco había armas de destrucción masiva en Irak, la verdad empezó a minar con más fuerza la razón de estado de EEUU.
Tan poco disimulado fue el Gobierno de Estados Unidos que la primera empresa que aterró en Afganistán después de la guerra fue una refinería norteamericana. No fue de extrañar cuando se supo que un gran número de altos cargos de la administración de Bush mantiene lazos muy estrechos con el combustible fósil.
Ya por 2003, Exxon Mobil, otra empresa petrolera estadounidense estaba dando más de 1M$ a una gran variedad de organizaciones ideológicas de derechas que se oponían a cualquier acción por el cambio climático.
La gestión del saber siempre se ha encontrado en el punto de mira de los que pretenden influir y de los que no quieren ser influidos. Gracias al acceso a la educación las personas han llegado a ser más autónomas, más abiertas con la variedad de canales informativos nacionales e internacionales, y más interactivas al poder conectarse a Internet y recibir una variedad de puntos de vista que se pueden compartir para llegar a un consenso.
Se ha demostrado que hay en el mundo suficiente dinero para promover la igualdad en todo el planeta y que no está, precisamente, ese dinero en buenas manos. El informe sobre el Desarrollo Mundial de 2000-2001 del Banco Mundial soltó una frase lapidaria: “Si hay mucha pobreza, es porque hay mucha riqueza, no se puede erradicar una sin erradicar la otra”.
El totalitarismo de unas economías de dominio puede llevarnos al Apocalipsis tal y como pasó en Babilonia. En ese capítulo bíblico se describe una gran ciudad donde los reyes de la tierra eran corruptos para enriquecerse junto con los mercaderes con su lujo desenfrenado. Dios pidió desde el cielo la huida de su pueblo: “Salid de ella, pueblo mío, no sea que os hagáis cómplices de sus pecados y os alcancen sus plagas. Porque sus pecados se han amontonado hasta el cielo y Dios se ha acordado de sus iniquidades.” Dios los castigó, destruyo la gran ciudad y los mercaderes se quedaron sin gente que les quisiera comprar. Así termina el capítulo.
Un presagio no muy lejano de nuestra realidad, ya que la mayor aseguradora del Reino Unido pronosticó que si no se ponía freno al cambio climático, éste podría llevar la economía global a la bancarrota de aquí a 2065. Nicholás Stern, economista y académico británico, comenta que si no se hace una inversión del 1% del PIB mundial, en los próximos años tendremos una recesión que podría alcanzar el 20% del PIB mundial. Incluso la ONU presentó un informe donde comenta que la subida del nivel del mar por el cambio climático afectará a más de 145 millones de personas.
4. La naturaleza sí quiere hacer justicia.
El planeta, envenenado por la soberbia y la corrupción del poder, vomita sobre nosotros la contaminación y los efectos de nuestros excesos. El mundo cada vez es menos sostenible, menos equitativo y más confuso. Incluso las próximas generaciones sufrirán injustamente lo que hoy aún no padecemos. O se pone fin a la extorsión del medio ambiente o los peores presagios apocalípticos predestinarán nuestra vida a la perdición.
Para evitar esta situación, nos encontramos con la oportunidad de resolver un problema global con una solución global. La mejor noticia que conocemos es que el cambio climático aún no es irreversible. Sin embargo, la peor noticia es que aún no hacemos lo suficiente para evitar la auto-destrucción. La actividad humana debe ser tan armoniosa como la misma naturaleza, o la tierra no será lugar para las personas. Todo depende de si hacemos un buen uso de nuestra sabiduría y de nuestra soberanía.
Para lograr un consenso global, Aristóteles dijo que hay dos tipos de “virtud” o excelencia humana: la moral y la intelectual. La virtud moral la definió como el término medio entre dos extremos menos deseables. Platón y Sócrates descubrieron el poder de la dialéctica en los debates, que suponía la obtención de la verdad mediante preguntas y respuestas, y más preguntas.
Si volvemos a la actualidad, el filosofo alemán Jurgen Habermas también defiende soluciones prácticas para el impulso de la democracia con el desarrollo de una teoría de la acción comunicativa. Una ética del discurso y una política basada en la deliberación, con el fin de conseguir que la moral y la política sean razonables. Su aportación ha sido potenciar el poder de la comunicación frente a la violencia y la guerra. En la práctica, es difícil de conseguir una auténtica deliberación si no se consigue desbloquear aquellos sectores que boicotean la humanidad por ciertos intereses individuales en detrimento de los comunitarios.
Si favorecemos la interacción entre individuos, independientemente de la cultura que tengan, se puede conseguir un consenso directo si empiezan a hablarse con la primera persona del plural: “nosotros”, y llegan juntos a un nuevo “punto de vista moral independiente” como define Jurgen Habermas. Si así fuese, la ciencia tendría el peso merecido en las argumentaciones de las personas evitando cualquier engaño, mentira o acusación indebida. Sólo se podrá lograr así, el respeto a los demás como a nosotros mismos, dándonos las mismas oportunidades para expresarnos y progresar.
Si la política es deliberativa nace desde la latitud local y así va subiendo hasta lo global, es el pueblo quien legitima el poder público y reclama más poder para éste que para cualquier otro fin privado. La deliberación promueve que la libertad de uno sea la libertad del otro. Sería una gran sorpresa que China hablase con Dalai Lama; si no es así, la comunidad internacional debería presionar para lograr un acuerdo bilateral. Ya no es aceptable que la economía someta la acción humanitaria. Los países deberían tener la autonomía de no estar supeditados con ninguna voluntad que no sea por el bien de la humanidad.
Puede haber una guerra fría entre comunidades por la pugna de un equilibrio económico. Pero si no terminamos la guerra contra el medio ambiente, nada servirá de nada. Necesitamos una alianza entre los pueblos por la paz universal. Los Gobiernos no pueden ignorar las necesidades reales del planeta.
El precio a pagar, por una sociedad lejana de la realidad, será mucho más alto si no empieza hoy a ser más transparente consigo misma. Hoy vivimos como vivimos porque la naturaleza nos ha dado un crédito, pero los intereses suben si no cumplimos.
La sociedad post-moderna vive huérfana sin un liderazgo claro para solucionar los grandes problemas. El ciudadano se siente desterrado de todo poder público con influencias privadas. Los medios de comunicación con mensajes unidireccionales individualizan a las personas, promueven la soledad y la impotencia de cualquier cambio. El individuo vive construyéndose inconscientemente un mundo imaginario, más cercano o lejano de la propia realidad, mediante unos medios de comunicación comprados por el poder económico que intentan negar toda aquella verdad que llega por otros medios. La fragmentación de la realidad en los medios de comunicación y del saber en las facultades no está precisamente propiciando la famosa ecuación:“mente sana in corpore sano”. El saber se está prostituyendo con la finalidad de producir más sin tener en cuenta la sostenibilidad y la igualdad. Algunos atrevidos como Jean-François Lyotard ya comentaron que habría un control del poder del saber con finalidades económicas propias de la sociedad post-industrial y de las culturas de la era post-moderna.
5. El árbol de la vida entre los pueblos.
En los próximos veinticinco años, el saber dependerá del estado de conformismo que tenga nuestra sociedad en una situación de crisis. No creo que la situación cambie si la sociedad se siente cómoda con los mensajes unidireccionales de cada spot comercial o electoral que aparece en los medios de comunicación, como si comprar o votar fuese la solución del mundo. En vez de pensar y formular las mejores preguntas para escuchar las mejores respuestas, algunos quieren tener la razón y no callan para que los demás no tengan la palabra. Las personas deben participar en las decisiones que afectan sus vidas. No se puede dialogar con una pantalla por muy táctil que sea si en el otro lado nadie nos escucha. El poder público debe escuchar y llegar a un acuerdo con toda oposición para buscar la cooperación inteligente a los problemas reales.
Para resolver los problemas, los ciudadanos ya no piden encararse con los demás, con guerras y pataletas, sino más bien acercarse para encontrar soluciones conjuntamente. Conocer al otro y que él nos reconozca, es básico para empezar a compartir equitativamente todo lo que poseemos y todo lo que hemos aprendido hasta ahora, que es bastante pero no lo suficiente.
El consenso global estará cerca si nos acercamos a los demás, si los puntos de vista son un punto de partida para contemplar la distancia real que nos separan y encontrar en ese campo un punto en común para sonreír, para la esperanza.
Lo mejor que podemos hacer es saber cómo podemos cambiar las cosas pacíficamente a favor de todos, y ésta será la mejor ruta para el saber en los próximos años. Que el saber sea un filtro para dejar atrás todas las catástrofes posibles.
La colaboración internacional sólo nos puede traer beneficios. La política debe volver a ser legitimada por el pueblo formulándole leyes tan exigentes como competitivas para el bien de la comunidad.
Si no logramos encontrar soluciones globales, los últimos mejores tiempos para la humanidad son los días que dejamos atrás, nuestra estabilidad se desmoronará en la confusión y la esperanza decaerá… pero aún se puede cambiar nuestro destino si nos levantamos todos contra todo aquello que nos molesta. Sólo se puede pedir que trabajemos, en todos los niveles, para encontrar las soluciones que lleguen a promover los acontecimientos deseados: la sostenibilidad del medio ambiente y la justicia de la humanidad.
La paz del mañana depende del trabajo de hoy, de nuestra propia sabiduría y compasión, de defender la igualdad de condiciones dignas para el desarrollo de personas libres y evitar que una comunidad se beneficie en detrimento de otra. Sólo queda rectificar para conseguirlo, para que, algún día, el Sol se levante en el horizonte sin que ello conlleve ninguna amenaza para nadie.
Eduard Motos Auqué Barcelona, 22 de abril de 2008
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Hector
Joven Verde
Repollo

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Holas  se trata de un texto donde tocas demasiados temas. La verdad que las partes más interesantes son la 4 y la 5... Desde luego que las teorías del consenso son muy bonitas... ahora bien hay que tener cuidado porque esto no se trata de poner al opresor y al oprimido, al explotador y al explotado, al poderoso y al débil al mismo nivel con la excusa de que se tienen que entender (véase, por ejemplo, el Foro por la Paz en Oriente Medio en Madrid que fue abortado por la invitación a participar a organizaciones sionistas complices de los crímenes del estado israelí). Por otra parte ya sabemos que el poder debe estar en el pueblo etc... el problema más bien se centra en cómo subvertir el esquema de poder actual (por lo menos resistirlo de manera efectiva), y hacia que alternativa avanzar en este contexto como bien dices de dominación mediática, ignorancia generalizada y valores impuestos. El tan afamado "libre mercado" vive precisamente gracias a las normas y leyes en la que se envuelve que lo protegen a él y a sus actores frente a cualquier incidencia externa (prácticas de dumping de la UE, directrices del FMI, planes de ajuste económico etc etc) y con la máscara de la democracia. Cabe preguntarse, más que promulgar leyes, no habrá que abolir todo este sistema legal, político y financiero que juega con nuestras vidas y nuestro entorno para su beneficio para pasar al campo de la autogestión, la autonomía y la cooperación.... Desde luego tocas muchísimos temas en los que se puede profundizar bastante igualmente... Un saludo  Pd. no estaría mal tratar el rol de la publicidad en la sociedad actual (siendo publicista como dices no?)
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EduardMotos
Tomate

Mensajes: 29
Eduard
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Hola Hector, gracias por tu respuesta.
La pregunta que planteas es fundamental. Para lograr la armonía del ser humano con la naturaleza debemos cambiar muchas cosas aún. Tantas que resulta más cómodo de entrada cuestionarse el propio sistema.
Estaría bien empezar a diseñar un sistema humano coherente con el sistema natural. Luego deberiamos diseñar un proceso de transición, teniendo en cuenta el lugar donde partimos y hacia dónde queremos ir.
Puede resultar una tarea dura pero más convincente que algunas ideas que escuchamos día a día creadas fuera de contexto y que sólo terminan siendo prototipos de parches sin eliminar la causa de los problemas.
No parece tan fácil encontrar la armonía de Heráclito, ni tan sencillo formular la ley natural que debe estar por encima de todos.
Creo que el problema central es que hemos creado especialistas de todo tipo, pero ignorantes completos de otros temas tan importantes como los que uno domina. ¿Qué queda de Universidad en la Universidad? Hemos fabricado gente para hacer mucho y pensar poco. En vez de crear un planeta para la libertad, hemos hecho una fábrica de esclavos. No somos libres por todo lo que sabemos, sino esclavos por todo lo que no sabemos.
El capitalismo de hoy es demasiado lucrativo y necesita una buena regularización, un cambio tan radical que quiza se convierte en otra cosa. Tu vida hoy se concentra en un sólo saber para ser más especialista que otro para conseguir un puesto de trabajo y poder así rendir más que nadie. Si huyes de la exigencia estresante del capitalismo de hoy descubres un mundo nuevo, uno más real donde la oferta y la demanda funciona por ley natural y no por el capricho humano. Si te sales demasiado del camino capitalista de hoy corres un gran riesgo. La pobreza es la condena de todo aquel que no entrega más riquezas a los accionistas. Nunca han tenido límites los ricos, y en cambio sí para los que no se les da la oportunidad de salir de la pobreza: la muerte.
La democracia de hoy es la gran víctima del capitalismo de hoy. Es demasiada lenta, demasiada local para un mundo global. Necesita actualizarse, es demasiada nacionalista. Cada Gobierno barre para su casa tanto como puede, y quienes votan son sus ciudadanos y no los vecinos. (aquí mando un torpedo a todas las autonomías, estados etc) Qué poco cooperativistas que somos cuando el sistema sólo hace que promover el narcicismo nacionalista, no dejan otra mejor opción. No hay democrácia global. No pude votar a Al Gore, y lo que pasa en EEUU me afecta a mi también. ¿Qué democrácia es esta? No hay beneficios para todos, más bien las propinas de las multinacionales. Tan insignificante la propina al lado del de la riqueza que acumulan y podrian cubrir las necesidades básicas de este mundo. Las cosas de palacio, siguen despacio y nos hemos vuelto ignorantes creyendonos que con un buen trabajo solucionábamos nuestra vida. Por suerte, sólo los curiosos politemáticos se dan cuenta del Matrix en el que vivimos... algunos demasiado tarde cuando no logran pagar su hipoteca y un mundo nuevo necesitamos cuando ya estamos en números rojos. Llegar a diseñarlo y defenderlo sera dificil. Solemos criticar lo que no queremos y al mismo tiempo no sabemos que queremos. Creo que aún estamos en lo que en publicidad decimos "brainstorming", lluvia de ideas. Nos falta un poco de interactividad entre facultades... básico para conocer el "mercado" y renovarlo.
PD. Soy licenciado en publicidad y odio la publicidad comercial. Dime que fuí muy curioso haciendo la carrera y tendrás razón. No ejerzo de publicitario. Estudio para ser profesor y asesor de comunicación para todos aquellos que quieran terminar con el mundo de cartón piedra que algunos nos venden. Si, estoy muy ilusionado y espero aprender con vosotros algo bueno de todo esto.
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Hector
Joven Verde
Repollo

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ya me parecía a mí que no te pega mucho lo de la publicidad tal cuál... Creo que el problema central es que hemos creado especialistas de todo tipo, pero ignorantes completos de otros temas tan importantes como los que uno domina. ¿Qué queda de Universidad en la Universidad? Hemos fabricado gente para hacer mucho y pensar poco. En vez de crear un planeta para la libertad, hemos hecho una fábrica de esclavos. No somos libres por todo lo que sabemos, sino esclavos por todo lo que no sabemos. Ahí le has dao... la crítica a la especialización de tareas es una de las tantas críticas olvidadas e indispensables. Me acuerdo que ya Ivan Illich ponía hace 30 años la cuestión sobre la mesa, y con ellas el tema de una sociedad dónde las herramientas han dejado de servir al hombre para dominarlo. Por si fuese poco, ahora hay que recurrir a un "especialista" para todo, porque somos incapaces de entender/resolver/arreglar nada. Y esto, a parte de dificultar el pensamiento en terminos globales, crea jerarquías en las que unos dependen de otros...
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EduardMotos
Tomate

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Eduard
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Una buena huelga general indefinida haría mucho más efecto que una “apagada” de luz durante una hora. Una huelga nacional que podría darse también en otros países para hacer más presión.
Como dijo Susan George: “Sabémos que por primera vez en la história, el mundo podría permitirse realmente dar acceso a una vida digna a todos los habitantes de la Tierra: alimentos suficientes, agua potable, vivienda adecuada, educación básica, atención médica y servicios públicos.”
Más adelante la misma autora del libro “Otro mundo es posible si…” comenta que el artículo 25 de los DUDH se puede cumplir si hay una tributación internacional, un alivio real de la deuda, medidas represivas contra los paraísos fiscales, recuperación de los impuestos impagados por empresas y ciudadanos acaudalados, normas internacionales y una reforma o abolición del BM, FMI y de la OMC para empezar de cero.
Creo que hay motivos para plantarse.
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